martes, 29 de marzo de 2016

Proactividad: Las responsabilidad de tomar la iniciativa en nuestras propias vidas

Sean bienvenidos a nuestro blog, el tema que nos reúne ahora es:
Proactividad: Las responsabilidad de tomar la iniciativa en nuestras propias vidas

El término proactivo refiere a una actitud que puede ser observable en cualquier ser humano y que se caracterizará principalmente entre otras cuestiones por asumir el control de su vida de modo activo, es decir, lo estático, lo permanente, para una persona que decide como forma de vida adoptar la proactividad no existirá más si es que alguna vez existió, ya que la iniciativa en el desarrollo de acciones marcadas por la audacia y la creatividad serán la manera natural de actuar y comportarse de una persona proactiva/o. Significa tomar la iniciativa, anticiparse a los hechos, ser responsable por lo que suceda y decidir en cada momento.

Una persona proactiva es capaz de reaccionar ante cualquier circunstancia. Pero ser proactivo no significa ni actuar con rapidez ni de forma desorganizada, no es solo llevarse por los impulsos. Un individuo proactivo no se queja si en el trabajo las cosas no van como esperaba, sino que trabaja para conseguir los objetivos y generar cambios constructivos en la organización, son personas que reaccionan ante un determinado estímulo. Esta reacción puede ser favorable o desfavorable para la persona o grupo de personas que la ejecutaron sobre un determinado grupo de personas. Las personas proactivas Se mueven por valores cuidadosamente meditados y seleccionados: pueden pasar muchas cosas a su alrededor pero son dueñas de cómo quieren reaccionar ante esos estímulos. Centran sus esfuerzos en el círculo de influencia: se dedican a aquellas cosas con respecto a las cuales pueden hacer algo. Su energía es positiva, con lo cual amplían su círculo de influencia.
Cualidades de una persona proactiva:
       Responsabilidad ante su vida.
       Antepone los valores a sus sentimientos.
       Autorregulación.
       Responsabilidad para cumplir metas y objetivos.
       Transformar las ideas en acciones
       Actuar, no esperar a ver qué pasa
       Buscar nuevas oportunidades
       Crear cambios positivos
       Anticipar, prevenir y resolver problemas
       Estar orientados a resultados
       Perseverar, no rendirse


Ser una persona proactiva se puede aplicar perfectamente en las empresas, ya que muchas de las personas ponen como cualidad ser una persona proactiva, pero qué es ser un líder proactivo, tiene ciertas cualidades que los líderes proactivos tienen:
Empatía: Para ser un líder proactivo hay que saber escuchar, y optimizar las aptitudes de cada uno. Se trata de hacerse entender, no de hacerse temer.
Motivación: La motivación también es esencial para incentivar a los miembros de la empresa, y conseguir así que se cumplan los objetivos.
Compartir: Un líder proactivo no debe aportar todas las soluciones. Es mucho mejor comentarlas con las personas que las hayan encontrado, antes de poder tomar la decisión.
Comunicación: Se debe estar al corriente de los percances que puedan tener los colaboradores en su vida personal, y demostrarles que está a su lado.
Educación: Hay que saber decir "por favor" y "gracias", y no olvidarse de un “piropo” cuando alguien lo merece.
Firmeza: Un buen líder es exigente, pero no alza la voz.


Un comportamiento proactivo en el trabajo tiene consecuencias positivas y beneficiosas tanto para los trabajadores como para la empresa. Y por eso la proactividad es, a día de hoy, una herramienta imprescindible para que las empresas sobrevivan y crezcan en un entorno cambiante como en el que estamos.

Una persona que es consciente de su vida, define objetivos y lucha por conseguirlos tomando decisiones en lugar de dejarse llevar por las circunstancias suele ser una persona proactiva. Lo puede ser en el mundo laboral, en su vida personal o en ambos entornos. La proactividad es una actitud que es muy importante hoy en día en todo momento y que es más que todo es estar delante a los demás, siempre un paso adelante.





        Bibliografía